El clan Hersling aún es mirado con recelo por el resto de los Orlanthi de Ralios por ser el único que prestó su apoyo al antiguo emperador Arkat en los días del Imperio Estigio, al incio de la Segunda Edad de Glorantha. Hoy son respetados como guerreros, pero ningún Orlanthi olvida el pasado fácilmente... especialmente los Hiordari, cuyo odio por los Hersling es infinito y no hay año en que ambos clanes no organicen incursiones los unos contra los otros...
Es en este clan donde han pasado su vida Maz Tamariz y Otoma Tatanko III. Estos 2 hermanos Orlanthi del clan Hersling son tan parecidos como un cerdo a un saltamontes.
Maz Tamariz decidió dedicarse a las artes rúnicas, instruido por Hortopedia, el chamán del clan, ha demostrado ser un buen alumno y lograr cierto nivel de habilidad, aunque está muy claro que para mejorar debe viajar y dejar de estar a las faldas del anciano Hortopedia, cuyas habilidades menguan a medida que avanza su edad (y ya va por 86...).
Otoma Tatanko III sin embargo, ha demostrado siempre cierta predilección por la violencia. Los esfuerzos de Garrak, tío de los hermanos, por enseñarle herrería no han dado mucho resultado hasta el momento, pues Otoma parece mostrar más interés por estampar su martillo en la cabeza de alguien que por crear espadas y armaduras con él.
Ambos pasaron por una experiencia traumática cuando su hermana mediana Hurmbal fue raptada, violada y asesinada por miembros del clan Hiordari en una incursión.
Ahora el padre de ambos, Rudolf, les ha entregado una piedra gris con un garrote rojo grabado y les ha animado a dirigirse a Kustria donde servirán y serán entrenados por la Compañía del Garrot, como hizo él en su juventud, pues la vida en el clan no es todo a lo que deben aspirar...
Maz Tamariz solo vio en ello la posibilidad de aprender nuevos hechizos... Otoma la posibilidad de aplastar cabezas imperiales...
EL TALENTO DE MR. RIDLEY
Fa 17 anys
Pues sí, mis años al lado de tio Garrak fueron unos años duros, muy duros... recuerdo aquellos inviernos tan frios que empezábamos a trabajar antes que el sol apareciese por el horizonte y terminábamos exhaustos al atardecer, creo que mi carácter violento se acrecentó con mi tio, en el fondo era como yo y me entendía, algunas veces me acompañaba por la noche a las posadas de las afueras donde violábamos a extranjeros y extranjeras de paso y aplastábamos algun craneo que otro para pagar la cerveza, no le culpo a él de como soy yo, soy así pq los dioses lo dispusieron así
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