Consta en los Diarios del Garrot que los primeros, los fundadores de la Compañía, fueron elegidos por un dios del cual no se dice el nombre, dando lugar a múltiples teorías sobre su identidad. Este grupo de elegidos luchó al lado del dios en la legendaria batalla contra las fuerzas del Caos llamada Yo Luché, Nosotros Ganamos, teniendo en ella un destacado papel.
Tras el Gran Compromiso de los Dioses, en el que el tiempo fue creado y los dioses juraron no volver a entrometerse directamente en los asuntos de los mortales, la Compañía queda establecida como fuerza mercenaria de élite. Aquellos fueron tiempos gloriosos para la Compañía del Garrot, se convirtieron en la más prestigiosa fuerza mercenaria de todo el continente de Genertela y fueron testigos de los grandes acontecimientos de la historia… El dominio marítimo de los extraños seres verdes, los Waertegi, contra los que la Compañía peleó en más de una ocasión… O el surgimiento de la nueva religión malkionita en la región de Seshnela… a este respecto hay en los diarios relatos sobre misiones realizados para el mismísimo Príncipe Hrestol, primer profeta malkionita y sembrador de las raíces de lo que ahora es el Imperio de los Aprendices de Dios.
Asimismo, también se cuentan por decenas las misiones de protección a todos los misioneros enviados por el Gran Concilio de todas las razas con el objetivo de devolver la luz y la esperanza a las tierras devastadas por el Caos en la Era de los Dioses.
El Gran Comadante Tararí se negó a participar en ninguna misión relacionado con el Segundo Concilio, en el que se decidió iniciar la construcción de un nuevo dios llamado Nysalor. Tararí consideró que aquello significaba inmiscuirse en asuntos sobre los que los mortales no deberían ni tan solo pensar, y romper el Gran Compromiso de los dioses… Esa fue la razón de que la Compañía del Garrot se estableciera en Ralios poniéndose al servicio del gran héroe Arkat Argan. Cuando los hechos dieron la razón a Tararí y a Arkat y el nuevo dios Nysalor se transformó en un ser dominado por el Caos llamado Gbaji, la Compañía del Garrot fue la fuerza de élite de Arkat Argan. Finalmente, Arkat derrotó a Gbaji en un combate singular y se inició la segunda época gloriosa de la Compañía del Garrot. Arkat Argan se proclamó emperador, y llamó a su imperio el Imperio Estigio, y se extendió por todo Ralios gracias a la Compañía del Garrot, a la fidelidad de los humanos de Ralios y a la gran admiración que Arkat provocaba en los trolls, a los que cedió grandes extensiones de montañas. Miembros de la Compañía del Garrot ayudaron a Arkat a investigar las Búsquedas Heroicas, mediante las cuales era posible por medios mágicos revivir algunos de los mitos y leyendas de los dioses, participando directamente en ellos y accediendo a algunos artículos de gran poder. Arkat Argan se dio cuenta muy pronto de lo peligroso que eso podía resultar y decidió mantener sus investigaciones en secreto. Se dice que en aquella época la Compañía del Garrot tenía más de 500 miembros.
Por desgracia, aquellos tiempos acabaron. En el Oeste, en la isla de Jrustela, surgió el Imperio de los Aprendices de Dios, que gracias al inmenso poder de su ejército y especialmente de sus hechiceros, fue conquistando progresivamente grandes zonas de Genertela, incluida Ralios… el Imperio Estigio, que tras la muerte de Arkat nunca encontró un sucesor capaz de mantener la estabilidad política tan necesario en un imperio, fue perdiendo cada vez más terreno, hasta que solo los trolls en sus montañas fueron capaces de resistir. La Compañía del Garrot luchó en el bando estigio y sufrió grandes bajas, hasta casi desaparecer. El Comadante Gromf el Renovador tomó entonces la decisión de volver a los orígenes y convertir a la Compañía en una unidad de mercenarios de élite que realizaban misiones peligrosas para sus contratantes. Pese a sus recelos, los administradores kustrianos del Imperio deciden permitir la existencia de la Compañía debido sobretodo a la gran utilidad que para ellos tienen las bandas mercenarias en su constante búsqueda de poder y conocimiento. A cambio, la Compañía del Garrot debía hacer frente a sus impuestos como cualquier otro negocio y abrir las puertas de su Tesoro al Imperio. Es entonces cuando aparece otra de las figuras históricas de la Compañía del Garrot, el Sacerdote-Guerrero Fulgrim, que gracias a su poderosa magia y a la ayuda de algunos Acólitos del Culto de Lankhor Mhy, el dios orlanthi de la sabiduría, consiguen esconder las más antiguas y valiosas piezas del Tesoro del Garrot en las antiguas catacumbas de Kustria para devolverlas al Tesoro cuando el peligro hubo pasado y los registros del Imperio hubieron acabado. Desde entonces, los contenidos del Tesoro están solo al alcance del Comandante de la Compañía y es el mismo Fulgrim quien se erige Guardián Eterno del Tesoro, incluso después de muerto…