dimarts, 17 de febrer del 2009

VIAJE EN BARCA

Al día siguiente se dirigen todos a los muelles en busca de un barquero que les lleve a Kustria. Son varios los que se acercan a ellos, pero finalmente se embarcan en una barcaza decente, con un barquero bajito pero aparentemente honrado, que les llevará a Kustria por unas míseras 25 monedas de plata. Logan, tras su experiencia de la noche anterior y aún cojeando, hace notar que no se fía ni de Kalastori, ni de la Compañía del Garrot ni del barquero.
- Es una trampa!! – exclama.
El caso es que a mediodía, el agua entra en la barcaza por un agujero entre dos tablones. Los aventureros consiguen ayudar al barquero bajito y llevar la barcaza a la orilla (aunque a la orilla opuesta de la que proponía el barquero).
- Es una trampa!! – exclama de nuevo Logan.
Trampa o no, el barquero anuncia que necesitará un día para reparar su barcaza. Acepta cobrar la mitad, aunque se queja amargamente de que no podrá dar de comer a su familia.
Y explorando por ahí, Kira encuentra a un herido. Avisa a los demás, que acuden a verlo… es un miembro del clan Treyling, un adorador del dios Toro, del paladín de la lucha contra el Caos, Urox. Su casco con cuernos le delata. Otoma Tatanko decide cogerlo y meterlo en su saco. Nadie dice nada.
Tras curar al herido, éste dice ser Berek, hijo de uno de los mayores guerreros Orlanthi de la región, Gond La Rabia de Dios. Otoma Tatanko esconde el casco más hondo en su saco. Berek les explica que cerca de allí hay una aldea del clan de los Águila Lentas, al otro lado del río, y que puede presentir el Caos en esa aldea (todos los seguidores del dios Urox poseen una habilidad llamada Sentir Caos, unos la tienen más desarrollada que otros, como todas las habilidades). Ha visto como de noche pasean a una criatura que les controla mentalmente!! Hace ya algunos días que envió a su acompañante en busca de la ayuda de su padre para erradicar el Caos de todos los clanes Orlanthi… pero no pudo evitar tratar de asesinar él mismo al monstruo… y los aldeanos casi acaban con él.
- No obstante – afirma – estoy bastante seguro de que tenía mi casco cuando salí de allí.
Otoma Tatanko decide entonces acercarse al barquero y decirle que le guarde el casco… a cambio de una moneda de plomo miserable. El barquero le mira, y cuando comprueba que habla en serio, coge el casco y lo tira a la barcaza (cuando Otoma ya no lo ve, se encoge de hombros y se lleva un dedo a la sien, girándolo repetidamente).
El resto de aventureros deciden dejar a Berek, de nuevo desmayado, con el barquero y acercarse a investigar por la noche.
Mientras esperan que llegue la noche, un mercader pasa por allí con un carro lleno de legumbres y grano, en dirección a la aldea.
Los aventureros deciden pararle y preguntarle sobre ella… aparentemente es una aldea normal, de unos 100 habitantes, gente afable y normal… no ve ninguna razón por la que los aventureros deban entrar a escondidas en ella, e incluso les ofrece que se suban al carro, que él les lleva…

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